El inicio de un nuevo año siempre viene acompañado de buenos propósitos. Comer mejor, hacer más ejercicio o dedicar más tiempo a la familia suelen estar en la lista. Pero hay otros propósitos, igual de importantes, que empiezan en casa y tienen un impacto directo en nuestro entorno: los propósitos sostenibles.
Adoptar pequeños hábitos responsables en el día a día contribuye a mantener una ciudad más limpia, ordenada y saludable. Y lo mejor de todo es que no requieren grandes esfuerzos, solo constancia y conciencia.
Separar correctamente los residuos
Uno de los gestos más sencillos y efectivos es separar bien los residuos en casa. Papel y cartón, envases, vidrio y fracción orgánica deben ir a su contenedor correspondiente. Una correcta separación facilita el reciclaje, reduce el volumen de residuos que acaba en vertederos y mejora la eficiencia del servicio de recogida.
Un buen propósito para 2026 puede ser revisar qué estamos tirando mal y corregir esos pequeños errores que, sumados, marcan la diferencia.
Reducir residuos antes de reciclar
Tan importante como reciclar es reducir. Comprar solo lo necesario, evitar productos de un solo uso y optar por envases reutilizables ayuda a generar menos residuos desde el origen. Planificar la compra, reutilizar bolsas y apostar por productos duraderos son hábitos sencillos que tienen un impacto directo en la limpieza urbana.
Menos residuos en casa significa menos residuos en las calles.
Usar el punto limpio de forma responsable
Electrodomésticos viejos, restos de poda, pequeños escombros o productos electrónicos no deben abandonarse junto a los contenedores. El punto limpio está diseñado para gestionar este tipo de residuos de forma segura y respetuosa con el medio ambiente.
Convertir en hábito el uso del punto limpio es un propósito sostenible clave para evitar vertidos incontrolados y mantener los espacios públicos en buen estado.
Cuidar los espacios comunes
La limpieza de una ciudad no depende solo de los servicios municipales, sino también del comportamiento diario de la ciudadanía. No tirar papeles al suelo, recoger los excrementos de las mascotas o respetar horarios y normas de recogida son gestos básicos que reflejan civismo y respeto por el entorno.
Cada pequeño gesto cuenta y se nota.
Educar con el ejemplo
La sostenibilidad también se aprende en casa. Explicar a niños y niñas la importancia de reciclar, cuidar la calle o respetar los espacios comunes es invertir en una ciudad más limpia y responsable en el futuro.
Empezar 2026 con propósitos sostenibles no solo mejora nuestro hogar, sino que contribuye a una Loja más limpia, más cuidada y más comprometida con el medio ambiente. Porque una ciudad limpia empieza, siempre, desde casa.

